FICPBA 2025 (VIII) - MANUELITA DONDE ESTAS
Si la pregunta es cómo
se construye un mito popular, la respuesta solo puede encontrarse yendo al
lugar donde ese mito se ha forjado. Deborah Narváez se embarca en un viaje que
la lleva hacia Pehuajó, para descifrar el posible misterio de los motivos por
los cuales la tortuga Manuelita, en la canción, vivía en esa ciudad de la
provincia de Buenos Aires. Ya se sabe, esa canción infantil, tal vez la más
famosa de la Argentina, escrita por María Elena Walsh, relata la historia de
una tortuga que se marcha de Pehuajó para irse a París. Pero el viaje en sí
mismo es lo de menos –que en todo caso sean los franceses, si les interesa, los
que se encarguen de dilucidarlo. Lo que importa es por qué Pehuajó.
Hipótesis varias. La
de la rima es la más verosímil que se explora, porque da lugar a la posibilidad
de que hubiera sido otra (como Cutral-Có, por ejemplo). Deja abierta la duda,
en todo caso, de por qué se eligió un nombre que rimara y no otro. La de la
tortuga traída por un comerciante del lugar es la más consistente con la
construcción de una mitología. Imaginen un pueblo de provincia a mediados del
siglo pasado. En la plaza central de ese pueblo, una tortuga gigante atada a
uno de los árboles termina por ser una imagen tan potente como para perdurar
por décadas en el imaginario del pueblo y en la transmisión oral de esa
historia. La de la elección por familiaridad es la que menos apela al mito, la
que se asienta más en elementos de lo real: que María Herminia Avellaneda,
amiga de Walsh, tenía parientes allí parece ser lo único que se puede comprobar
con certeza. Sin embargo, el documental no cierra sobre ninguna de las
opciones. Las comprende como partes del mito del pueblo, esas historias que
corren para ver cuál de ellas se impone, si en algún momento eso termina por
resultar posible.
Habrá que entender
pues, que Manuelita, dónde estás
trabaja sobre la oralidad como fuente de conocimiento y difusión. Se
reconstruye en imágenes animadas la historia de la tortuga atada tal como se la
cuenta, pero en el resto de los casos se vale del relato de los habitantes de
Pehuajó que, con diferentes variantes, trazan un mapa de las posibilidades. Lo
que encuentra la directora es que esos relatos revelan una pasión despegada de
las formas del fanatismo purista, pero que trabajan sobre la reivindicación de
los elementos identificatorios que los diferencia de otros espacios. Es allí
donde el mito se termina de forjar, en la conjunción de esos relatos y de un
imaginario social que se pone en la escena cotidiana del pueblo. De allí deriva
un estatus heroico de un personaje ficticio: al situar de manera universal a
Pehuajó, Manuelita deviene heroína que reemplaza a los héroes del panteón de la
patria. Es Manuelita quien domina la construcción de la imagen del pueblo desde
su representación a partir de la monumentalidad.
La pregunta del
título, que retoma una línea del estribillo de la canción, no tiene una
respuesta única posible. La autora, ya fallecida, nunca se explayó sobre el motivo
de la elección, por lo que solamente queda especular. A sabiendas de que no hay
definición posible al enigma, la especulación se traza de manera lúdica, un
juego que abandona cualquier atisbo de competencia. A la vez, permite alumbrar
una zona en la que diferentes relatos conviven en la narrativa de un espacio
común. Versiones, en fin, como las que representan los diferentes monumentos
dedicados al personaje, hasta ese nuevo cuya instalación la cámara registra.
Ellos son, en su medida, versiones de una misma historia. Lo que el documental
capta finalmente y celebra, es que, como los relatos orales, esos monumentos
son apropiados por locales y extraños, de acuerdo a las necesidades de cada uno
de ellos para construir su propia historia del personaje y de la canción.
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