LET THE CANARY SING: COLORES VERDADEROS
Lo inusual se define
por la negativa: es lo que está fuera de uso. Lo cual implica situarse en un
tiempo, un lugar, una sociedad determinada. Lo inusual es un principio de
ruptura de lo establecido que puede agotarse en sí mismo o imponerse como un
nuevo modelo en ese espacio en el que interviene. Cuando Cyndi Lauper irrumpió
con su disco llamado “She’s so unusual”, no podría dudarse del acierto de ese
título. Había algo, incluso dentro de esa cultura de la década del 80 –que ya
había albergado a la new wave con Duran Duran y al pop de Culture Club-, que no
terminaba de encajar. Lo de Cyndi Lauper era chirriante en varios sentidos: una
voz aguda que podía convertirse en filosa, claro, pero sobre todo un look que
implicó la irrupción definitiva del color que la escena pop no terminaba de
aceptar.
Let the canary sing registra ese período poniéndolo en contexto. Y
revelando que en cierta medida, Lauper se enfrentó a esa misma encrucijada que
implica lo inusual: durante un tiempo –acaso más breve de lo que se recuerda-,
marcó un quiebre con lo habitual. El documental lo recalca al articular como
una serie la aparición y desarrollo de una idea esencialmente visual que
acompañaba lo musical. Lauper es hija dilecta de la era dorada de los
videoclips y de MTV: de allí que el centro de ese desarrollo se sitúa no tanto
en el éxito de las canciones, sino en el impacto visual que ejerció la imagen
de la artista tanto desde la tapa del LP –que reflejaba el contraste de
colores- como desde los videoclips –en especial, los de “Girls just wanna have
fun” y “She bop”. En los dos, recurriendo a un cruce de iconografías de los 50
y los 80, los espacios que el cine y las series de la época habían constituido
como oscuros, de colores apagados –con predominio de grises y ocres-, se reformulaban
en una explosión de colores que lograba imponerse sobre un fondo opacado.
Ambos videos y
canciones ponían en el centro a las mujeres que llevaban adelante una lucha por
su lugar en la sociedad contemporánea. Focalizando en la diversión que les resultaba
negada –y es interesante cómo el documental revela el cambio de sentido que
Lauper introdujo en su versión respecto de la original- y en la reivindicación
de una sexualidad que se independizaba de los mandatos patriarcales –poniendo
de manifiesto la forma en que diferentes generaciones de mujeres pudieron o no,
decodificar el mensaje-, las canciones de Lauperse volvían ellas mismas
inusuales, en tanto combinaban un formato exitoso –canciones pop de ritmos
atractivos y estribillos pegadizos- con el tráfico de una idea diferente sobre
las mujeres y la sociedad. Así como otros grupos ponían el acento en la
comunidad homosexual (Frankie Goes to Hollywood, Culture Club) y Madonna
escandalizaría desde el corrimiento de los límites censores sobre la sexualidad,
lo que señala el documental es la centralidad del personaje en esa lucha por
los derechos femeninos.
No deja de ser
llamativo que el otro eje en el que se articula el documental sean la canción y
el disco llamado “True colors”. No solo porque lo temático se vislumbra como
continuidad (la canción refiere a la comunidad homosexual en tiempos de Sida),
sino porque la referencia al color pareciera entrar en discordancia con el
disco inicial. Los colores verdaderos, sin embargo, se complementan con los colores
chirriantes que se combinaban de manera estrafalaria inicialmente. La
recuperación que el documental hace de dos elementos del pasado de la artista,
ponen la idea de los colores nuevamente como esencial: el recuerdo de infancia
en que las ropas se veían como disfraces –de marineros a sacerdotes- y las
mujeres como sexys, sumado a su trabajo en la tienda de ropa en la que solía
comprar –y donde la contratan porque siempre elegía lo mejor- no son simples
apuntes pasados. Refuerzan la idea de que los colores, en Cyndi Lauper son una
parte constitutiva de su mundo.
Let the canary sing –cuyo título proviene, curiosamente, de la
sentencia de un juez- se revela entonces no solo como un recorrido por la
trayectoria de una artista, sino como una visión sobre un tránsito en la vida,
en su acercamiento y defensa de las minorías por debajo de la superficie
refulgente de la industria musical (“Confundir a los guardias para que no sepan
de dónde vienes”, dice en un momento en lo que podría ser su lema central). La
mujer que se fue de la casa familiar escapando de abusos y maltratos fue la que
encontró en su voz lo que no sabía que existía. “Salió algo que no sabía que
estaba allí”, dice cuando recuerda su primera audición. Toda su vida parece
marcada por esos descubrimientos constantes, en ese poner en escena eso que
estaba en ella y que solo al llevarlo a la acción pudo descubrir que existía.




hermosa reseña, me hiciste ver cosas que, en su momento de gloria, quizá no valoré tanto.
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