EL AFFAIRE MIU MIU: UN BONUS TRACK DE TRENQUE LAUQUEN

Hay algo extraño en el nudo de la historia que desarrolla El affaire Miu Miu. La llegada de una supermodelo europea a un pueblo de la provincia de Buenos Aires para protagonizar una campaña publicitaria de una famosa marca de ropa es en sí mismo una rareza que la película refuerza entre cierta apelación anacrónica (la avioneta en la que llega, el auto en que la pasean por la ciudad a su llegada, la transmisión radial) que no se condice con la producción encarada. Ese modelo se repite cuando el relato se desarrolla en la explicitación de lo extraño: la modelo desaparece del pueblo y una inspectora y una comisaria comienzan a analizar sus pasos hasta el momento de su desaparición. Un efecto de cierto desajuste que puede percibirse  como derivativo a la comicidad se establece a partir de las metodologías extravagantes de investigación –que incluye a una vidente y dos peritos que rompen con la solemnidad hasta el riesgo de destruir alguna posible prueba y una investigadora que elabora informes en un viejo grabador- y que marcan el tono general del cortometraje.

Una división notoria que se plantea se cifra en el lugar que ocupan hombres y mujeres. Aquellos forman parte del núcleo organizativo –lo que incluye a ese Tomasso que está del otro lado del océano- y se preocupan más por las consecuencias de la desaparición –los reclamos de los italianos- que por la suerte de la modelo (el detalle de ese “no sabe nada” que anota al comienzo la investigadora, respecto de Chicho). Las mujeres en cambio, son las que investigan, las que preguntan y se preguntan (la diferencia se recalca en la escena en la que María José, la inspectora, habla por teléfono con Tomasso). Son las que observan y se mueven en ese paisaje que se va transformando con la aparición de pistas en forma de ropas desperdigadas en los campos vecinos al pueblo. Pistas que en definitiva no son tales, sino desviaciones en su imposibilidad de manifestar un camino posible (una forma continua que se advierte en las investigadoras desde la imposibilidad de la vidente para contactarse o la distracción cuando observan los vestuarios).

El affaire Miu Miu se postula como una intriga de baja intensidad que puede pensarse como una especie de bonus track de Trenque Lauquen. No solo porque ocurre en el mismo espacio físico o porque de allí subsiste el personaje de Chicho. Aquí también el centro del relato es la desaparición de una mujer ajena al pueblo, un desvanecerse que la lleva a los espacios abiertos. La diferencia, en todo caso, radica en el tono. Lo que en Trenque Lauquen era una búsqueda entre varios personajes marcada por cierto tono entre romántico y dramático (la historia descubierta en las cartas y la desaparición del personaje central y la búsqueda que emprenden dos hombres) aquí se resuelve en la concentración en un solo hecho y en su configuración como farsa. Tal vez por eso, porque decide no tomarse demasiado en serio la historia ni a sus personajes es que El affaire Miu Miu fluye con cierta gracia y naturalidad, haciendo hincapié en aquello que en el largo quedaba oculto: el descuido, la distracción y la forma en que allí se construyen los caminos que no habrán de cruzarse, ni siquiera en el plano final.

 

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