DESIDERIO-REFLEXIONES SOBRE UN AUTORETRATO: EL BENEFICIO DE LA DUDA
Un texto de Harun
Farocki estructura a Desiderio-Reflexiones
sobre un autoretrato en sus tres repeticiones. En el primero, las piezas
robadas de una fábrica de electrodomésticos permiten armar una ametralladora;
en el segundo se invierte el sentido y las piezas de una fábrica de
ametralladoras, al rearmarlas dan lugar a una aspiradora; en el tercero,
finalmente la conclusión se relativiza planteando que lo que se fabrique
dependerá de lo que vean los obreros, los estudiantes o los dueños. Esa
variación en la frase es representativa de la imagen ambigua de Desiderius
Stawowiok: la relación entre lo que se narra y lo real está puesta en
entredicho y el relato personal rearmado con otras piezas puede dar lugar a
algo diferente.
Un signo de extrañeza,
de no habitualidad: Desiderius es quien quiere que hagan una película sobre su
vida. Pero esa película que el personaje anhela es un relato personal, un
recorrido en el que salvaguarda su imagen, la construye de acuerdo a la
necesidad que orienta su deseo de ser filmado. Ese relato es articulado a lo
largo de una serie de filmaciones en las que cuenta su historia en un entorno
amigable y en el cual no se formulan cuestionamientos. Allí se lo deja hablar,
enhebrando su pasado en Europa con su huída a la Argentina tras la Segunda
Guerra Mundial.
Es a partir de allí
que a ese registro documental se le opone una ficcionalización que parte de la
supuesta investigación de unos periodistas alemanes. Lo que aparece como parte
de la mirada del documental no es solo la presencia de huecos en el relato de
Desiderius (“No siempre quería contarlo todo”, advierte ya en los primeros
minutos la voz en off), sino que el cruce de elementos provee elementos que van
en otra dirección. Ala vez que el relato del protagonista avanza, el documental
insiste en disponer las piezas para demorar la certeza y plantear dudas posibles.
Negar el origen
polaco. Afirmarse en el nacimiento en Bratislava, la niñez vivida en Hungría.
La afirmación que surge del currículum redactado por Desiderius: voluntario en
la fuerza aérea alemana en octubre del 41. Y allí, un hueco enorme en el relato:
un salto que lo lleva a su salida en 1948 y la llegada a la Argentina.
Desiderius se ampara en la suma de casualidades. Los periodistas de Die Freie
Presse a los que conoce en Madrid, conseguir un trabajo en Fabricaciones
Militares a dos semanas de su llegada a Argentina. Los relatos parecen oponerse
y sembrar la duda. ¿Cómo hace un recién llegado a un país que no conoce y cuyo
idioma no habla, para conseguir un trabajo en tan corto tiempo?.¿Qué significan
esos viajes a distintas provincias que nunca se aclaran para qué eran?¿Cuál era
la relación que tejió con los militares argentinos para los cuales trabajaba?
Ninguna de esas
preguntas tienen respuesta, pero el documental se preocupa por destacar esas
grietas en el (auto) relato. El contacto con los discípulos de Goebbels. Su
trabajo en el diseño de un proyectil antitanque. Su presunto rechazo a trabajar
con los militares porque mataban gente en lugar de juzgarla. Las reuniones en
la embajada alemana. La desaparición y asesinato de su hijo Rolf en 1978. Su no
relación con otros familiares de desaparecidos por las dudas que su lugar
podría generarles. Elementos de un camino sinuoso en el que, más que
configurarse, la figura de Desiderius se vuelve tan ambigua como inquietante.
¿La intención de narrar su historia fue quedar a salvo de cualquier
cuestionamiento?. Imposible saberlo. Su muerte en 2016 lleva a la falta de una
respuesta, pero a la vez permitió que su relato fuera contrastado. Si aquel
hubiera sido el propósito, se revela como algo ingenuo. El mismo relato en los
huecos que no pretende –o no puede- llenar son las pistas para cuestionar su
validez y su acercamiento a lo que realmente sucedió. Volviendo al comienzo, y a la cita de Farocki, lo que resulta del recorrido de




Comentarios
Publicar un comentario